Terminar estas lecciones no significa que terminaste de crecer. Tampoco significa que ahora debas caminar sin ayuda. Has aprendido algunos primeros pasos para un viaje que durará toda la vida.
La madurez no se construye con un momento de entusiasmo, sino permaneciendo en Cristo a través de días ordinarios, tropiezos, preguntas y pequeñas decisiones de fe.
Abre la Biblia
Lee Colosenses 2:6-7. Pablo utiliza varias imágenes para describir una vida que continúa de la misma manera en que comenzó.
Mientras lees, considera:
- ¿Cómo recibieron los creyentes a Cristo?
- ¿Qué mandato sigue a esa recepción?
- ¿Qué comunican las imágenes de raíces y construcción?
- ¿Qué actitud debe crecer junto con la fe?
De la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en Él, arraigados, edificados y firmes en la fe.
Descubre la verdad
Comenzaste por gracia, confiando en Jesús. Continúas de la misma forma: no intentando superar tu necesidad de Él, sino profundizando tus raíces en su gracia.
En este estudio aprendiste a volver al evangelio, descansar en las promesas, vivir desde tu identidad y depender del Espíritu. Practicaste abrir la Biblia, orar y convertir la verdad en obediencia. También aprendiste a enfrentar la tentación, confesar cuando caes, buscar una iglesia, responder al llamado del bautismo y contar lo que Jesús hizo.
Esos pasos no son una lista para demostrar tu valor. Son maneras ordinarias en que Dios alimenta y forma a sus hijos. Algunas se practican diariamente; otras, dentro de la vida semanal de la iglesia. Todas funcionan mejor cuando permanecen conectadas a una relación viva con Cristo.
Habrá temporadas en las que avances rápidamente y otras en las que apenas puedas ver crecimiento. No confundas lentitud con abandono. Dios utiliza su Palabra, su Espíritu y su pueblo para completar la obra que comenzó.
También necesitas seguir aprendiendo. Las próximas etapas profundizarán tu comprensión de la Biblia, tu carácter, tus relaciones, tu servicio y tu capacidad de ayudar a otros. Nunca tendrás que esperar hasta ser experto para amar, servir o compartir; crecerás precisamente mientras obedeces.
Da un paso
Diseña un ritmo sencillo
Escribe un plan realista para las próximas cuatro semanas:
- Palabra: ¿qué libro bíblico leerás y cuándo?
- Oración: ¿qué momento breve podrás repetir?
- Iglesia: ¿cuál es tu próximo paso de pertenencia o bautismo?
- Comunidad: ¿quién puede conocerte, animarte y orar contigo?
- Misión: ¿por quién orarás y a quién buscarás amar?
No diseñes una semana ideal imposible de sostener. Empieza pequeño y fiel.
Esta semana: Comparte este plan con una persona de confianza y coloca en tu calendario el primer paso.
Ora: “Jesús, gracias por comenzar esta obra en mí. Afirma mis raíces, corrige mi camino y enséñame a permanecer en ti. Usa mi vida para amar y ayudar a otros. Amén”.
