Una pregunta para tu historia
¿En qué círculo estás?
Todos conocemos el quebrantamiento: las cosas no son como deberían ser. Los 3 Círculos muestran por qué sucede y cómo Jesús abre un camino de regreso al diseño de Dios.
Tu siguiente paso
¿Dónde te gustaría estar?
Jesús no solo señala lo que está roto. Él ofrece perdón, restauración y una vida nueva que comienza al confiar en él.
Para reflexionar
Comprende mejor el mensaje
Tal vez reconoces el quebrantamiento en el mundo que te rodea, en tus relaciones o dentro de ti. Anhelamos que la vida funcione de otra manera porque fuimos creados para algo mejor.
El diseño de Dios
Dios creó el mundo con un diseño bueno. Fuimos hechos para vivir en relación con él, en paz con los demás y con un propósito que dé dirección a nuestra vida.
Pero nadie vive plenamente dentro de ese diseño. Elegimos gobernar nuestra vida a nuestra manera. La Biblia llama pecado a este rechazo de Dios y de su dirección.
El quebrantamiento
El pecado nos aleja de Dios y produce quebrantamiento. Intentamos escapar de él buscando éxito, relaciones, religión, placer o control. Algunas de esas cosas pueden aliviar el dolor por un momento, pero no pueden reparar nuestra separación de Dios.
Ese quebrantamiento no significa que no tengamos valor. Significa que necesitamos un rescate que no podemos realizar por nuestra cuenta.
La buena noticia acerca de Jesús
Dios no nos abandonó. Jesús entró en nuestro mundo, vivió sin pecado, murió cargando con nuestro juicio y resucitó. Por medio de él podemos ser perdonados, reconciliados con Dios y comenzar una vida nueva.
El camino de regreso incluye una respuesta:
- Arrepentirnos — Reconocer que nuestro camino nos aleja de Dios y volvernos hacia él.
- Creer en Jesús — Confiar en su muerte y resurrección, no en nuestros propios esfuerzos, para recibir perdón y vida nueva.
Recuperar y buscar el diseño de Dios
Seguir a Jesús no significa que todas las dificultades desaparezcan de inmediato. Significa que Dios comienza a restaurarnos y nos enseña a vivir bajo su buen diseño, acompañados por él y por una comunidad de fe.
No necesitas tener todas las respuestas antes de acercarte. Puedes comenzar comprendiendo mejor qué es el Evangelio o hablando con alguien acerca de tus preguntas.
El quebrantamiento no tiene que ser el final de tu historia.
Puedes conocer la esperanza que Jesús ofrece o conversar con alguien que escuchará tus preguntas sin presión.
