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Lección 5 de 16

Lección 5: Jesús es tu Salvador y Señor

Descubre que recibir la salvación de Jesús también significa aprender a seguirlo como Señor.

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Es posible admirar a Jesús sin seguirlo. Podemos apreciar sus enseñanzas, pedir su ayuda en una crisis e incluso llamarnos cristianos mientras conservamos el derecho de dirigir nuestra propia vida.

Pero Jesús no se presenta solamente como alguien que rescata del peligro. Es el Rey que murió y resucitó. La misma gracia que nos salva también nos llama a caminar detrás de Él.

Abre la Biblia

Lee Marcos 8:27-35. Pedro reconoce correctamente quién es Jesús, pero todavía no comprende qué clase de Salvador es ni qué significa seguirlo.

Mientras lees, considera:

  • ¿Quién afirma Pedro que es Jesús?
  • ¿Qué dice Jesús que debe sucederle?
  • ¿Por qué rechaza Pedro esa explicación?
  • ¿Qué tres acciones utiliza Jesús para describir a un discípulo?

Si alguien quiere ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.

Marcos 8:34

Descubre la verdad

Pedro esperaba un Mesías victorioso, pero no una cruz. Jesús explicó que salvaría por medio del sufrimiento, la muerte y la resurrección. No podemos recibir a un Jesús inventado según nuestras preferencias; confiamos en el Jesús que la Biblia revela.

Él es Salvador: hizo por nosotros lo que jamás podríamos hacer. También es Señor: tiene autoridad legítima sobre toda nuestra vida. Esas dos verdades no compiten. Precisamente porque nos amó y se entregó por nosotros, podemos confiar en que su gobierno es bueno.

Negarte a ti mismo no significa despreciarte ni fingir que no tienes personalidad. Significa renunciar al derecho de ser tu propia autoridad final. Tomar la cruz es aceptar que seguir a Jesús puede costarte comodidad, aprobación y planes personales. Seguirlo es aprender su camino y obedecerlo un paso a la vez.

La obediencia no compra la salvación. Es la respuesta de una persona salvada. Habrá áreas que todavía no comprendes y otras que te costará entregar. Jesús no te pide que finjas haber llegado; te llama a seguir caminando detrás de Él.

Cuando sus palabras confronten tus deseos, recuerda quién va delante. El Señor que manda es el Salvador que entregó su vida por ti.

Da un paso

Entrega un área concreta

Pregunta con honestidad: “¿En qué área quiero la ayuda de Jesús, pero no su autoridad?”. Podría ser una relación, hábito, plan, uso del dinero o manera de responder a otros.

Escribe un acto de obediencia específico y posible para esta semana.

Esta semana: Antes de una decisión diaria, haz una pausa y pregunta: “¿Qué significa seguir a Jesús aquí?”.

Ora: “Jesús, gracias por salvarme. Reconozco que también eres mi Señor. Muéstrame dónde estoy resistiendo tu autoridad y dame fe para seguirte. Amén”.

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