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Lección 6 de 16

Lección 6: El Espíritu Santo está contigo

Conoce la presencia del Espíritu Santo, quien habita en cada creyente y le ayuda a seguir a Jesús.

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La noche antes de la cruz, los discípulos escucharon que Jesús se iría. Habían dejado todo para estar con Él, de modo que la noticia debió sentirse como abandono. Jesús, sin embargo, les prometió que no quedarían huérfanos.

La presencia visible de Jesús ya no estaría a su lado, pero Dios vendría a habitar en ellos por medio del Espíritu Santo. Esa misma promesa alcanza hoy a cada persona que pertenece a Cristo.

Abre la Biblia

Lee Juan 14:15-18, 25-27. Escucha la promesa de Jesús como si estuvieras en aquella habitación con sus discípulos.

Mientras lees, observa:

  • ¿Cómo llama Jesús al Espíritu Santo?
  • ¿Dónde estaría el Espíritu?
  • ¿Qué ayudaría a los discípulos a recordar?
  • ¿Qué palabras muestran que Jesús no los abandonaría?

El Padre les dará otro Consolador para que esté con ustedes para siempre. Él vive con ustedes y estará en ustedes.

Juan 14:16-17

Descubre la verdad

El Espíritu Santo no es una fuerza espiritual ni una emoción intensa. Es una persona divina: enseña, guía, habla y puede ser entristecido. Es plenamente Dios junto con el Padre y el Hijo.

Cuando confiaste en Jesús, el Espíritu te dio vida y vino a habitar en ti. No existe una categoría de cristianos verdaderos que pertenecen a Cristo pero carecen del Espíritu. Su presencia es el sello de que eres de Dios.

El Espíritu dirige la atención hacia Jesús. Te ayuda a comprender la Palabra que Él inspiró, te convence de pecado, fortalece tu obediencia, forma el carácter de Cristo y te capacita para servir. Nunca contradice la Biblia ni te guía hacia algo que deshonre a Jesús.

Depender del Espíritu no significa esperar siempre una sensación extraordinaria. Muchas veces su obra aparece en decisiones silenciosas: recordar una verdad, confesar un pecado, controlar una respuesta hiriente o tener valor para hacer lo correcto.

No puedes producir por fuerza de voluntad la vida de Jesús en ti. Pero tampoco eres pasivo. Lees la Palabra, oras y obedeces confiando en que el Espíritu está obrando. Él no hará innecesario tu esfuerzo; hará posible un esfuerzo lleno de fe.

Da un paso

Comienza el día dependiendo

Piensa en una situación próxima donde necesitarás ayuda para responder como Jesús. Nómbrala delante de Dios y escribe qué clase de ayuda necesitas.

Esta semana: Comienza cada mañana con esta oración breve: “Espíritu Santo, ayúdame a comprender la verdad, reconocer el pecado y obedecer a Jesús hoy”.

Al final del día, recuerda una ocasión en la que necesitaste su ayuda.

Ora: “Espíritu Santo, gracias porque no estoy solo. Llena mi mente con la verdad y forma en mí el carácter de Jesús. Enséñame a depender de ti. Amén”.

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