Cada día muchas voces intentan decirte qué es verdad, quién debes ser y cómo debes vivir. Algunas provienen de personas que amas; otras, de la cultura, las redes sociales o tus propios temores. ¿Cómo aprenderás a reconocer la voz que merece dirigir tu vida?
Dios no nos dejó dependiendo de rumores acerca de Él. Nos dio su Palabra escrita para que lo conozcamos y caminemos en la verdad.
Abre la Biblia
Lee 2 Timoteo 3:14-17. Pablo escribe a un creyente más joven que necesita permanecer firme en medio de enseñanzas confusas.
Mientras lees, considera:
- ¿Qué debía hacer Timoteo con lo que había aprendido?
- ¿Qué pueden hacer las Escrituras en una persona?
- ¿De dónde procede la Escritura?
- ¿Cuál es el resultado de recibir su enseñanza y corrección?
Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, corregir y formar, a fin de prepararnos para toda buena obra.
Descubre la verdad
La Biblia fue escrita por autores humanos reales, en diferentes épocas y circunstancias. Usaron su propio vocabulario y estilo. Al mismo tiempo, el Espíritu Santo los guió para escribir lo que Dios quiso comunicar. Por eso la Biblia es verdaderamente palabra humana y Palabra de Dios.
Decir que la Escritura es inspirada significa que procede de Dios. Es verdadera y digna de confianza. También es nuestra autoridad final: líderes, tradiciones, experiencias y sentimientos deben ser examinados a su luz, nunca colocados por encima de ella.
La Biblia contiene 66 libros, pero cuenta una historia unificada. Dios creó un mundo bueno; la humanidad se rebeló; Dios llevó adelante su plan de rescate, cumplido en Jesús; y Cristo volverá para juzgar con justicia y renovar todas las cosas. Cada pasaje ocupa un lugar en esa gran historia.
La Biblia es suficiente para mostrarnos el camino de la salvación y enseñarnos a vivir delante de Dios. Eso no significa que responda cada pregunta posible ni que rechacemos toda ayuda fuera de ella. Significa que ninguna otra fuente puede añadir un evangelio diferente o corregir lo que Dios ha revelado para nuestra fe y obediencia.
Dios no dio su Palabra para ganar discusiones o coleccionar datos. La usa para enseñarnos, confrontarnos, restaurarnos y prepararnos para hacer el bien.
Da un paso
Elige qué voz tendrá la última palabra
Escribe una idea que escuchas con frecuencia acerca de Dios, de ti mismo o de la vida. Pregunta: “¿De dónde viene esta idea? ¿Está de acuerdo con la Biblia?”.
Si todavía no sabes la respuesta, anota la pregunta para investigarla con paciencia.
Esta semana: Lee Marcos 1 en una Biblia que puedas entender bien. Marca todo lo que el capítulo muestra acerca de Jesús.
Ora: “Dios, gracias por hablar por medio de tu Palabra. Dame humildad para recibirla, sabiduría para entenderla y valor para obedecerla. Amén”.
