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Lección 2 de 16

Lección 2: Puedes estar seguro

Aprende a responder a las dudas descansando en Cristo y en las promesas confiables de Dios.

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Algunos días quizá sientas a Dios muy cerca. Otros días podrías preguntarte si algo cambió realmente. Los sentimientos son parte de nuestra experiencia, pero suben y bajan con el cansancio, las circunstancias e incluso con lo que ocurrió hace unos minutos.

Si tu seguridad dependiera de sentirte siempre fuerte, nunca podrías descansar. Dios te invita a apoyar el peso de tu esperanza en algo más firme: su testimonio acerca de su Hijo.

Abre la Biblia

Lee 1 Juan 5:9-13. Juan escribió a creyentes que necesitaban reconocer la diferencia entre la verdad de Dios y las voces que producían confusión.

Mientras lees, observa:

  • ¿Dónde se encuentra la vida eterna?
  • ¿Qué significa “tener al Hijo”?
  • ¿Con qué propósito escribió Juan estas palabras?
  • ¿Dice que los creyentes deben adivinar, sentir o saber que tienen vida eterna?

Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida.

1 Juan 5:11-12

Descubre la verdad

La seguridad cristiana no consiste en tener mucha confianza en ti mismo. Consiste en tener confianza en un Salvador suficiente. Jesús prometió recibir a quienes vienen a Él y guardar a quienes le pertenecen.

Por eso, cuando lleguen las dudas, no empieces examinando la fuerza de tus emociones. Pregunta: “¿En quién estoy confiando?”. Una fe temblorosa todavía puede descansar en un Cristo fuerte.

Esto no significa que cualquier afirmación religiosa garantice la salvación. La fe verdadera recibe a Jesús tal como Él es y comienza a producir una nueva dirección: arrepentimiento, amor por Dios y deseo de obedecer. Ese crecimiento puede ser lento y desigual, pero Dios no deja sin transformar a sus hijos.

Tampoco debes interpretar cada tropiezo como prueba de que Dios te abandonó. En próximas lecciones aprenderás cómo responder al pecado. Por ahora, recuerda que tu salvación descansa en la obra de Cristo y en la fidelidad de Dios, no en un historial perfecto.

Cuando no sientas nada, vuelve a las promesas. Cuando te sientas fuerte, vuelve a las promesas. La seguridad madura no mira menos a Jesús con el tiempo; aprende a mirarlo más.

Da un paso

Responde a la duda con la verdad

Escribe una duda que aparezca con frecuencia. Después escribe debajo una respuesta basada en 1 Juan 5:11-13.

Mi duda dice: ____________.

Dios dice: ____________.

Por eso descansaré en: ____________.

Esta semana: Guarda 1 Juan 5:11-12 en un lugar visible y léelo cada vez que aparezca esa duda.

Ora: “Padre, mis sentimientos cambian, pero tu palabra permanece. Ayúdame a confiar en tu Hijo y a encontrar mi seguridad en lo que tú has prometido. Amén”.

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